Siempre quise tener un bonsai, pero el comentario que más oía era el de “ah, un bonsai, yo tuve uno pero se murió a los dos días“, por lo que nunca terminé de decidirme por tener (o hacerme) uno. Un bonsai no es un regalo para hacer a la ligera, pues es recomendable tener algunos conocimientos de jardinería previos, además de haber leído un poco sobre los cuidados de estos árboles enanos.
Pero por algún lado hay que empezar: el otro día unos amigos me regalaron mi primer bonsai por mi cumpleaños. Creo que a veces la mejor forma de aprender algo es enfrentarse a ello, tirarse de cabeza cuando no te queda más remedio… con el tiempo veremos si esto funciona.
Pues bien, mi regalo y conejillo de indias es un Árbol de té o Carmona (Ehretia buxifolia o microphilla), un arbusto de hoja perenne de regiones tropicales y subtropicales, generalmente asiáticas. Lo primero que tengo que hacer (eso me han dicho) es ponerle un nombre al arbolito, a ver si de aquí al final del post se me ha ocurrido uno.
La Carmona es uno de los bonsais más comunes que podemos encontrar por aquí pese a que no es utilizado por los japoneses. De pequeñas flores blancas y frutos rojos, con una hoja rugosa similar a la del boj, se suele vender en las grandes superficies como ideal para iniciarse en este arte, aunque por lo visto es justo lo contrario: sin ser una planta especialmente delicada, requiere unos ciertos cuidados para sacarla adelante. Lo primero de todo, al ser un arbusto tropical, el Árbol de té se cultiva como bonsai de interior, aunque en las regiones más cálidas de España o en épocas más calurosas (sobre mayo) se puede mover al exterior, siempre que no se baje de 15ºC y colocándolo en un lugar sombreado. Dentro de casa, mejor colocarlo cerca de una ventana luminosa, pero sin luz directa que pueda dañar la planta.
También necesita una humedad considerable: la tierra debe estar siempre húmeda pero no encharcada. Si por la calefacción tienes un ambiente seco, es conveniente la pulverización; algo de agua en la bandeja también ayudará a darle humedad. Pero cuidado, la Carmona es propensa a ser atacada por los hongos (además de sufrir al pulgón y a la cochinilla), así que asegúrate de que tu bonsai tiene un buen drenaje, no te pases con el riego y limpia de vez en cuando el polvo acumulado en las hojas. Agua con cal, cero.
La poda se puede hacer en cualquier momento (salvo trasplante reciente) y hay que procurar que la luz llegue a todas las hojas, pero yo en mi caso esperaré hasta la primavera. Este arbusto no precisa mucho alambrado, se cambia la forma más con la poda, y se le puede aplicar cualquier estilo de modelado del bonsai.
En cuanto a los trasplantes, éstos se hacen cada dos años (preferiblemente en primavera), aunque me temo que tendré que hacerlo pronto con mi arbolito porque las raíces ya salen de entre el musgo y por los agujeros del drenaje. La Carmona necesita una maceta generosa comparada con otros bonsais.
Me dejo en el tintero algunos temas como la poda de las raíces, el abonado, la reproducción y el fumigado (ponerle nombre también), pero tengo que investigar un poco más, así que ya os iré contando cómo me va con mi árbol de té.










