Hace una semana decidí renovar las jardineras de la terraza, pero sin complicarme la vida, con pocos cuidados y con vistas a obtener resultados vistosos en el menor tiempo posible. Pues bien, para ésto he elegido una de las especies vegetales más agradecidas de este mundo, las verbenas.

La verbena, originaria de Europa y toda América, cuenta con unas 250 especies diferentes, entre las plantas bianuales y las perennes. Una de las verbenas más “versátiles” es la Verbena hybrida, una planta perenne muy utilizada como tapizante (es rastrera) y la reina de jardineras y macetas. Sus flores, que desprenden un agradable aroma, se agrupan en densos racimos, y sus colores varían: rojo, malva, violeta, blanco y rosa; muchas veces con el centro blanco. A la verbena también se le conocen (o se le conceden) propiedades medicinales, como para combatir el insomnio, como antiséptico, digestivo…
Sus cuidados son muy sencillos: basta con regar una vez a la semana, aunque una planta establecida puede soportar períodos de sequía. Al igual que cualquier vegetal, la verbena se beneficiará del abonado, pero cuidado con el exceso de fertilizantes, dará más hojas que flores. En mi opinión, mucho sol (aunque toleran media sombra), un sustrato rico en nutrientes, un buen drenaje y el corte regular de flores viejas serán suficientes para que en pocas semanas la verbena se extienda y dé una buena cantidad de flores. Plántalas dejando suficiente espacio entre ellas, pues las verbenas son de crecimiento rápido.
Soportan ligeras heladas, pero en clima mediterráneo las verbenas se encuentran como pez en el agua, estando activas la mayor parte del año. En cuanto a su cultivo, hay varias opciones: semillas en otoño o primavera; por esquejes en verano o en otoño y por división de la mata en invierno. En primavera también se puede reproducir por división de los brotes jóvenes.
En cuanto a sus enfermedades, la verbena puede sufrir de hongos y bacterias, generalmente producidos por un exceso de humedad. También es atacada por el pulgón, aunque todos estos contratiempos no son tan intensos como en otras plantas, y se solucionan rápidamente fumigando y colocando a la verbena dentro de sus condiciones medioambientales favoritas.