No seré yo quien niegue que tenemos derecho a una vivienda (digna, por añadidura) y que la construcción es necesaria. Pero mucho se ha hablado últimamente de los problemas derivados de la construcción urbanística: sobreprecio en los inmuebles que dificultan su acceso, corrupción urbanística, expolio y destrucción de parajes naturales, además de afectar a nuestra economía y la destrucción de empleo cuando las cosas vienen mal dadas.
A los que amamos la naturaleza y no queremos sólo conservarla, sino también recuperarla y ampliar su extensión nos queda muy bonito decir “esto no puede seguir así, hay que hacer algo”, o incluso “el Gobierno se debería poner las pilas”. Muchas veces estas exclamaciones son de cara a la galería, pero hay ocasiones en las que no se puede hacer mucho, salvo contaminar lo mínimo posible y respetar el medioambiente el máximo posible.
Aún sigo pensando porqué todavía no llega una subvención total para las placas solares y para la energía geotérmica, pues precisamente yo utilizo una caldera de gasoil (que emite una buena cantidad de CO2) para ducharme y no congelarme en invierno, amén de lo que afecta a mi bolsillo las contínuas subidas del combustible. Eso sí, mi querido ministro Miguel Sebastián nos regala bombillas de bajo consumo, como si fuese él al único al que se le había ocurrido.
Si alguien ha leído hasta aquí, se preguntará el porqué del título de este post, y por qué estoy mezclando el urbanismo con las energías renovables, aparentemente sin aportar nada que no sea ya de dominio público. La respuesta es muy fácil, y la encontré de forma casual: a través de un comentario de Jordi Serramia en el post Plantar para no urbanizar en el que aseguraba “En el proyecto Urbanarbolismo intentamos plantar y urbanizar al mismo tiempo“.
Ignorante yo como lo pueda ser, decidí echar un vistazo a la web antes de decir lo primero que se me pasaba por la cabeza, y que en ese momento fue un “ya, ya… seguro que se trata de una de esas promotoras inmobiliarias que agudizan el ingenio en estos tiempos de crisis, utilizando un tema tan de moda como es la lucha contra el cambio climático”.
Pues bien, menos mal que mi prudencia me evitó cometer un error, pues después de visitar la web de Urbanarbolismo tuve que ponerme inmediatamente en contacto con Jordi, pues todo lo que he leído allí no sólo me parece interesantísimo, sino también vital.












