Continuación del post anterior.
Este es el tercer y último post dedicado a Urbanarbolismo en el que os ofrezco extractos (la documentación es extensa) de cada punto que hace más que interesante a este proyecto, y que debería ser una referencia para futuras construcciones urbanísticas. Vale que ahora no es momento de seguir dándole cuerda a la construcción, aunque parece que sí que hay previstas varias actuaciones urbanísticas ligadas a la creación de viviendas protegidas. Y en mi opinión, el Gobierno Central debería tomar nota de este proyecto tan ambicioso que hoy por hoy veo que es de difícil aplicación por cómo está montado el circo de la construcción en España.
No me extiendo más, vayamos desgranando cómo funciona una urbanarbolización:
- Pero… ¿qué es una urbanarbolización?
Una urbanarbolización es un fragmento de territorio donde se utiliza el proceso urbanizador para forestar y lograr la máxima evapotranspiración. El objetivo es proteger una gran cantidad de entorno natural dentro de la propia urbanización. De esta manera nos aseguramos de que el crecimiento de la urbanización no elimina espacio natural sino que lo agrega y lo protege. Este concepto se llama naturaleza urbano-protegida.
Cada urbanarbolización consta de un núcleo de alta densidad y una zona de viviendas de baja densidad.

Las urbanarbolizaciones se ubican en la costa mediterránea a menos de 20km del mar, en zonas con montañas de altitudes mayores de 1000m. Reforestando parte de estas áreas y mediante sistemas de riego y depuración que favorecen la evapotranspiración se puede aumentar el índice de tormentas convectivas orográficas.
Las lluvias en la costa mediterránea de la Comunidad Valenciana tienen tres orígenes: “frentes atlánticos, tormentas convectivas-orográficas y advecciones del Este”.
Las tormentas convectivas-orográficas se producen gracias a la suma de la humedad aportada por el mar (14g/kg) y la evaporada por la vegetación situada en el recorrido de la brisa (6g/kg). Esta humedad choca contra las montañas y se eleva, condensando y formando las tormentas.
Las urbanarbolizaciones siguen otros criterios de ubicación como la lucha contra la desertización, la lucha contra la erosión, el autoabastecimiento de agua, la reforestación, la relación con los acuíferos y otras reservas de agua, el efecto de los contaminantes de las principales ciudades, etc.
En resumen, si la vegetación aporta suficiente humedad a la ya proporcionada por el mar, baja la cota de condensación y se produce una tormenta.
Ya os había contado en otra ocasión que los potos son utilizados como filtros naturales en acuarios, pero para un filtrado a gran escala se necesitan especies como los chopos, con una extensión suficiente. Este sistema ya se está utilizando en Monzón (Huesca).
El sistema tiene los siguientes requisitos:
-Población de 500 a 25.000 habitantes.
-Suelo semipermeable (ni arcilloso ni arenoso) con un cierto contenido en gravas.
-Aguas residuales no industriales (por los tóxicos) y sin contaminantes nocivos para
los cultivos.
-Terreno llano disponible, a un mínimo de 500 metros de la población en la dirección
de los colectores y contra el viento.
-Área: 1 hectárea/200 habitantes
-Trazado previo de colectores.
-Profundidad capa freática mayor de 2 metros.
Desde hace tiempo se conoce la capacidad de la vegetación para refrigerar el ambiente. Cualquiera ha podido notar la diferencia térmica al salir de un área urbana repleta de asfalto y hormigón y entrar en un área residencial altamente forestada. Por ejemplo, un haya adulta (fagus silvatica) tiene una capacidad de refrigeración de 1000 megajulios/día, el equivalente a un sistema de climatización de 10 elementos funcionando 20 horas al día. Cada litro de agua evaporada por la vegetación produce 2300 kj (0.64kWh) de enfriamiento.
No todos los tipos de árboles tienen el mismo porte, ni la misma capacidad de refrigeración: mientras un pino carrasco (pinus halepensis) evapora en verano 3 litros de agua/m2/día, un chopo (populus alba) puede llegar a evaporar 15 litros de agua/m2/día. Esto permite que con un bosque de chopos podamos refrigerar una torre de 15 plantas mientras que con un bosque de pinos solo podemos refrigerar 5 plantas.
Hasta ahora, todo esto suena muy bien, y tal vez se esté allanando el camino para la gente que quiere vivir cómodamente y a la vez haciendo algo por el medio ambiente y por la región en la que se vive, por lo que recomiendo a cualquera que esté interesado en el proyecto de Urbanarbolismo de una forma más científica que visite su web. Para los demás, pues bueno, que cada uno aporte su granito de arena divulgando este proyecto y concienciándose de que hay otra forma de hacer las cosas.
Quién sabe, de este modo lo mismo conseguimos cambiar nuestra forma de integrarnos en el planeta (y mejorarlo) y terminamos obligando a los gobiernos a actuar de una forma más respetuosa con el medio ambiente.
Ya que al actual gobierno le he oído decir más de una vez que se va a invertir más que nunca en I+D, igual hasta conseguimos una ayuda estatal para Jordi Serramia que premie sus esfuerzos en su investigación, y para que este proyecto llegue a buen puerto. Por algo se empieza.