El domingo pasado hice una escapada a la Sierra de Grazalema, un Parque Natural que se encuentra entre Málaga y Cádiz. La idea era ir a conocer la finca de una amiga en Cortes de la Frontera, pasando antes por algún pinar en busca de setas. Siento mucho no poder ofreceros fotos de la sierra, pero a última hora me entró el miedo de desguazar la cámara por el monte, y además necesitaba las manos libres para buscar tesoros: los níscalos.
Elegimos un sitio al azar: una parte de bosque con pinos, madroños en flor y con frutos (conviven perfectamente con los pinos) y alcornoques. Nos costó un poco dar con el primer níscalo, pero a partir de ahí encontrábamos uno detrás de otro, o mejor dicho, en grupos de 3 ó 4, casi todos del tamaño como el de la foto:
Al final decidimos que recoger más era pura avaricia y abandonamos el bosque con casi cuatro kilos de níscalos. Eso sí, eché de menos encontrarme con unos pinsapos, pero ya habrá ocasión.
De allí nos dirigimos a Cortes de la Frontera, recorriendo Grazalema a tráves de caminos tortuosos. Una vez en el pueblo, decidimos ir a comer al fantástico Mesón Los Monteros, ya que se nos estaba haciendo tarde. En este mesón se come de fábula, y muy barato; además organizan excursiones micológicas, por lo que no es de extrañar que en época, las setas abunden como platos únicos o como guarnición. Por supuesto, comimos níscalos, además de encargar que nos cocinasen los que habíamos recogido para poder meterles mano al llegar a casa.
Ya con el estómago lleno, pagamos la cuenta y nos fuimos rápidamente a la finca de mi amiga. Empezaba a oscurecer y apenas tuve tiempo para recorrerla. Allí tenía olivos (para obtener aceite y otros para aceitunas), almendros, chumberas y encinas, además de una cantidad de bulbos que crecían salvajemente:
Apenas me dio tiempo para desenterrar varios iris como los de la foto (además de otros que no pude identificar pues no estaban en flor, pero se asemejaban a los amarilis. Teníamos que regresar, preferiblemente antes de que se hiciera de noche, y pese a haber salido a las 8 de la mañana, el día en el campo se me hizo corto. Una vez en casa, me comí un buen plato de níscalos y me fui a la cama.













