Mi amiga Amaia es un sol. Aparte de que disfrutamos con su compañía, siempre tiene algún detalle con nosotros, muchas veces en forma de planta o flor:
Los jacintos (Hyacinthus) son unos bulbos que proceden de Asia menor y central, y su género lo constituyen tres especies.
Cultivo: los jacintos se plantan a unos 10 cm. de profundidad al final de otoño o principio de invierno (en climas suaves), pero como podéis ver en la foto, también se puede colocar el bulbo en una jacintera, que se llena de agua hasta que toque la base del bulbo (cuidado con sumergirlo más, pues podría llegar a pudrirse).
El sistema de la jacintera es más curioso, ya que iremos viendo como desarrolla las raíces hasta ocupar la totalidad del recipiente. A partir de ahí, empiezan a brotar las hojas, y junto a ellas se desarrolla el escapo floral, que dará lugar a un racimo de flores apiñadas en una espiga corta. Las flores tienen un dulce aroma penetrante (excesivo para algunos) y tiene colores azules, lilas, rosados y blancos o cremosos.
El jacinto se puede colocar directamente al sol, salvo en climas más cálidos, en los que recomiendo colocar a media sombra para evitar secar el bulbo. Una vez terminada la floración podemos conservar el bulbo hasta la siguiente temporada, pero el próximo florecimiento será menos abundante y más raquítico, por lo que se suele desechar el bulbo.
De todas formas, se puede intentar sacar “hijos” del bulbo, mediante cortes en la base, espolvoreando con un fungicida y colocando en un lugar seco y oscuro, ya que es sumamente difícil obtener jacintos a través de semillas.

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