Por algún motivo tengo una especial debilidad con las plantas crasas (tal vez porque son agradecidas y de bajo mantenimiento), a las que dejo que campen a sus anchas en ciertos rincones de mi jardín. Pero una crasa que nunca falta en las macetas de la terraza es el Kalanchoe Blossfeldiana o Kalanchoe escarlata.
Es una planta barata y muy fácil de encontrar en los viveros y que me cautiva por sus gruesos racimos de pequeñas flores de vivo color rojo-púrpura (aunque hay cepas cultivadas de color amarillo y naranja).
Los cuidados de esta planta africana son sencillos, pero los problemas surgen porque mucha gente desconoce (o se le olvida) que se trata de una planta crasa, lo que quiere decir que precisa de poco riego. En caso contrario, la planta se pudre.
El Kalanchoe es evidentemente una planta exterior de clima cálido, aunque se da bien en interiores luminosos, siempre lejos de la calefacción que pueda resecarla. Cultivada en exterior, necesita estar a la sombra o semisombra.
No necesita un sustrato especialmente rico, pero sí bien drenado. La forma más fácil de multiplicarla es mediante esquejes del tallo o de las hojas en primavera.
Consejo: al regarla, procura que el agua toque únicamente la tierra, ya que las hojas se deterioran.


