Bien podría llamarse este post “se veía venir”. Pues os cuento, acabo de tener mi primer fracaso (estrepitoso) con los bonsáis: el Ilex crenata (acebo) que me regalaron ha pasado a mejor vida. Y lo que más me fastidia, no tengo ni idea del porqué.
Como os contaba en este post, este bonsái no es apto para principiantes (y yo lo soy), por ser de mantenimiento delicado. Del vivero me llegó sin tierra, con las raíces enmarañadas dentro del tiesto, así que tuve que trasplantarlo. Utilicé tierra ácida para su trasplante, como me habían recomendado, y coincidió además con la época de trasplante de esta especie.
Y a partir de ahí todo fue cuesta abajo. Poco a poco se le fueron enfermando ramas y hojas, y por falta o exceso de riego no podía ser, lo regaba con frecuencia pero sin dejarlo encharcado. Y así fue dando tumbos.
El último intento por resucitarlo fue darle una poda radical, eliminando toda rama enferma. Y aparentemente funcionó. En seguida empezaron a salir brotes por todos lados, pero cuando alcanzaban las hojas su tamaño adulto, enfermaban otra vez. Así hasta que pasó a mejor vida definitivamente.
Como decía, ignoro totalmente de qué ha muerto. Tal vez sea a causa de todo lo que cogen en los viveros, o tal vez por alguna infección al manipularle las raíces durante el trasplante. No lo sé, pero pienso seguir cultivando estos arbolitos. Mi Carmona está espléndida, así que no lo debo hacer tan mal.
