No, no se me ha ido la olla, pero como cantaba Mr. Laid de la serie de animación infantil Los Algos: “me gusta regalar plantas y flooorees. Grandes, pequeñas, de todos los colores“. Esto viene porque además de que me gusta regalar plantas, también me gusta que me las regalen.
Aunque sea un hombre, mi virilidad no se ve afectada porque me regalen unas flores, pese a que sé que a muchos les incomoda este tipo de regalos, y más si es en público. Me parece una tontería, pero allá cada uno con sus cosas.
Pues bien, en dos días he recibido dos plantas como regalo: un cacto de navidad y una mariposa nocturna. Ya había tenido la segunda, pero se me murió por un hongo en las raíces que no supe erradicar. En cuanto al cactus, me hizo muchísima ilusión, pues andaba detrás de uno.
Schlumbergera o cacto de navidad: todavía se comercializa como Zygocactus, su primera denominación, pero desde hace 30 años se cataloga como Schlumbergera. Este género de cacto arbustivo proviene del sudeste brasileño y consta de seis especies, entre las que se encuentra el cacto de pascua, prácticamente idéntico salvo porque las hojas no son dentadas ni las flores son tan tubulares. De todas formas, lo más probable en un vivero es que encuentres la variedad híbrida.

La Schlumbergera es de clima cálido y húmedo y deben plantarse en semisombra con suelo bien drenado. En climas más frescos funcionan a la perfección como plantas de interior. Florecen por esta época, dando bonitas flores de tonalidades rosas, naranjas, magentas, escarlatas o blancas. A este cacto no le gusta los cambios de orientación, así que en esta época déjalo tranquilo, o perderá sus flores. Reproducción: por esquejes en primavera o principios de verano.
Phalaenopsis o mariposa nocturna: probablemente la orquídea más popular. Proviene de Asia tropical (aunque se ha extendido hasta Nueva Guinea y Australia) y consta de casi 50 especies, muy apreciadas por sus grandes flores de vivos colores. En estado salvaje se encuentran sobre los troncos de los árboles tropicales, de donde suelen obtener el agua que resbala por la corteza. Al encontrarse en selvas frondosas reciben poca luz, por lo que sus raíces aéreas han evolucionado hasta el punto de poder realizar la fotosíntesis.

Normalmente cultivadas como plantas de interior (salvo que el clima lo permita), requieren cálidas temperaturas, una alta humedad constante y una buena ventilación. Necesitarán una maceta transparente que permita a las raíces realizar la fotosíntesis, además de un buen drenaje. En cuanto al compost, venden unos especiales para orquídeas, compuestos en buena parte por cortezas no ácidas. Necesitarán una luz tamizada, así que no se te ocurra exponerla al sol directamente.
Lo único que recomiendo con estos tipos de regalos es que no se obsequie con plantas de difícil cuidado si el homenajeado/a no tiene experiencia con plantas. Por el contrario, si se trata de un apasionado de las plantas no le lleves unas simples verbenas, tómate tu tiempo para sorprenderle con alguna especie difícil de encontrar.Pero bueno, también ocurre que con esta clase de regalos lo que cuenta es la intención.
Y es que si te regalan plantas, es porque se acuerdan de ti.