Acabo de leer un artículo de El Mundo en el que informan de un estudio que revela que el empleo de herbicidas daña la reproducción de las plantas, afectando al rendimiento de los cultivos:
…cuanto más joven es la planta, más susceptible es a los pesticidas sintéticos.
El daño era mayor cuando la planta entraba en contacto con los compuestos químicos a las dos semanas de brotar.
La reproducción de la patata se ve afectada incluso por dosis muy bajas de herbicidas… con consecuencias desastrosas para la economía, con una baja productividad de tubérculos.
Nunca me han gustado los herbicidas, ya que su empleo supone una contaminación de la tierra por agentes químicos. Y nunca he creído en los selectivos (por ejemplo, contra las gramíneas).
Si bien muchas plantas no mueren por estos herbicidas, era de suponer que les afectarían de algún modo. Un ejemplo claro es el efecto del eucaliptol que desprende el eucalipto: tiene un alto poder antigerminante, además de anular la flora bacteriana y fúngica del suelo, convirtiéndolo en estéril. ¿Resultado? Que no crece ni un miserable hierbajo debajo de estos árboles. Así que… ¿por qué iban a ser los resultados diferentes al emplear herbicidas sintéticos?
En un jardín tenemos alternativas (o tareas engorrosas) contra las malas hierbas, como su eliminación sistemática (arrancándolas a mano) o la colocación de geotextiles y otras cubiertas debajo de grava y cortezas, impidiendo así el paso de la luz solar. Pero la cosa se complica cuando hablamos de cultivos de una extensión considerable: evidentemente con estos dos sistemas se disparan los costes de la producción.
Pero ahora se le presenta un dilema al agricultor: demostrado que los herbicidas influyen en la reproducción de las plantas, su utilización supone tirar piedras contra su propio tejado. Mal asunto, malo.


