Jul
01
2009
5

Muerte anunciada de un bonsái

Dead AceboBien podría llamarse este post “se veía venir”. Pues os cuento, acabo de tener mi primer fracaso (estrepitoso) con los bonsáis: el Ilex crenata (acebo) que me regalaron ha pasado a mejor vida. Y lo que más me fastidia, no tengo ni idea del porqué.

Como os contaba en este post, este bonsái no es apto para principiantes (y yo lo soy), por ser de mantenimiento delicado. Del vivero me llegó sin tierra, con las raíces enmarañadas dentro del tiesto, así que tuve que trasplantarlo. Utilicé tierra ácida para su trasplante, como me habían recomendado, y coincidió además con la época de trasplante de esta especie.

Y a partir de ahí todo fue cuesta abajo. Poco a poco se le fueron enfermando ramas y hojas, y por falta o exceso de riego no podía ser, lo regaba con frecuencia pero sin dejarlo encharcado. Y así fue dando tumbos.

El último intento por resucitarlo fue darle una poda radical, eliminando toda rama enferma. Y aparentemente funcionó. En seguida empezaron a salir brotes por todos lados, pero cuando alcanzaban las hojas su tamaño adulto, enfermaban otra vez. Así hasta que pasó a mejor vida definitivamente.

Como decía, ignoro totalmente de qué ha muerto. Tal vez sea a causa de todo lo que cogen en los viveros, o tal vez por alguna infección al manipularle las raíces durante el trasplante. No lo sé, pero pienso seguir cultivando estos arbolitos. Mi Carmona está espléndida, así que no lo debo hacer tan mal.

Escrito por shakkei en: El Bonsai | Etiquetas:
Feb
25
2009
1

Manual del Bonsái

Os dejo un ameno ebook de 54 páginas para que podáis seguir investigando sobre los bonsáis. Aquí podréis encontrar un poco de todo: reproducción, trasplantes, sustratos, alambrado, poda, cuidados por especies, etc.

Echadle un vistazo:

Manual del Bonsai

Escrito por shakkei en: El Bonsai, Recursos, eBooks | Etiquetas:
Feb
25
2009
1

Bonsái Ilex crenata

El año pasado me regalaron por mi cumpleaños mi primer bonsái y con él empecé mi andadura en este apasionante arte. Este año me han regalado otro conejillo de indias, un bonsái de acebo japonés (Ilex crenata) de ocho años:

ilex crenata

Bueno, realmente, tanto mi carmona como este acebo se consideran prebonsáis, aún les queda mucho camino para convertirse en auténticos bonsáis.

Perfecto para bonsái por sus pequeñas hojas, el acebo japonés es de crecimiento lento, de ramas rígidas y quebradizas, no muy apto para principiantes (yo aún lo soy, así que tendré que tener especial cuidado y prestar atención).

El Ilex crenata es un arbusto compacto perennifolio de flores minúsculas color blanco mate que dan bayas negras. Es resistente a las heladas (siempre que las raíces estén protegidas) y puede alcanzar hasta 4,5 metros de altura, aunque existe una variedad enana que alcanza el metro.

Pese a que puede cultivarse como bonsái de interior por su tolerancia a los lugares sombreados, prefiero tenerlo al aire libre, aunque sin luz directa. Hay que regarlo a menudo pero sin encharcarlo, y en verano se debe pulverizar sobre las hojas a diario. No es propenso a plagas y enfermedades.

Al igual que el pinzado, alambrado y poda, el abonado es en primavera/ otoño y se debe hacer cada 15 días. El ejemplar que me han regalado viene muy justito de espacio en maceta, y tiene poca tierra ya, así que tendré que trasplantarlo. Mejor con tierra ácida. El trasplante se suele hacer entre febrero y abril.

Hasta ahora sólo he limpiado alguna ramita y hojas muertas. Estoy en proceso de memorización del arbolito para saber por dónde va y decidir a dónde quiero llevarlo.

Creo que le meteré mano a la copa, pues pese a que es un árbol de por sí frondoso, creo que está demasiado enmarañado. También veo que hay algunas ramas demasiado largas y bastante desnudas, así que seguro que termino dándole un buen “pelado”.

Aquí lo tenéis otra vez, al lado de mi carmona que ha cumplido once años (y todavía vive):

bonsais

Escrito por shakkei en: El Bonsai | Etiquetas:
Oct
31
2008
6

Alambrando el Bonsái

Por fin me atreví a utilizar la técnica del alambrado de mi bonsái, aunque según el calendario de labores, esta tarea conviene hacerla (en el caso de la carmona) en primavera y principios de verano.

Aprovechando una visita al vivero, compré alambre especial para bonsáis (de aluminio, el de cobre es más rígido) a 5€ el paquete, un poco caro. La pena es que había sólo de dos calibres, uno grueso y otro demasiado fino, y por temor a dañar la corteza del arbolito, deseché este último. La teoría dice que se debe alambrar con un calibre equivalente al 30% del grosor de la rama a tratar, pero me tuve que conformar con lo que tenía a mano.

Pues bien, me puse manos a la obra. Antes que nada, es conveniente elegir la zona de trabajo si no posees un taller específico, con suficiente iluminación, un asiento cómodo y una mesa donde colocar el bonsái, ni muy alta ni muy baja. A falta de las mesas giratorias que utilizan los maestros del bonsái (similares a las de un alfarero), me las ingenié con algo que me ha venido de perlas: por casa tenía un soporte giratorio de Ikea para poner salsas en el centro de una mesa.

Si lo encuentras, cómpralo, pues te simplificará mucho las cosas con el alambrado, y es barato. Ya sólo te falta coger un alicate de corte de alambre, un alicate de punta, el alambre y unas tijeras para aclarar un poco de hojas y ramitas la zona a trabajar. Se me olvidaba una cosa: antes de hacer nada, dedícate el tiempo que haga falta a observar el bonsái y crea una imagen mental. Tienes que tener claro qué es lo que le hace falta, qué es lo que le sobra y a dónde lo quieres llevarlo; es decir, debes saber de antemano la forma que quieres que adopte tu bonsái.

Después de haber defoliado un poco y de haber podado alguna ramita, me armé de valor y empecé a alambrar. Si es tu primera vez, empieza mejor con las ramas más gruesas, ya que yo lo hice al contrario y lo primero que me pasó es que partí un brote joven. Superado este primer percance, luego no es tan difícil como parece.

Si la rama a modelar es muy gruesa, hay que clavar firmemente el alambre en la tierra y empezar a alambrar desde la base del tronco. Mi bonsái no tiene tantos años como para necesitar empezar así, por lo que comencé anclando el alambre en una parte gruesa del tronco, para ir poco a poco enrollándolo a lo largo de la rama con los pulgares.

No aprietes demasiado, para no “cortar la circulación” a la rama. El ángulo que toma el alambre debe ser de unos 45 grados (cuanto más se acerque a los 90, menos tensión aplicará), y procura que las vueltas sean paralelas (ni muy juntas ni muy separadas) y que coincidan con los nudos de la rama. Una vez alambrado, corta el sobrante, afianza los extremos con el alicate de punta y aplica la forma deseada, con cuidado y procurando hacerlo con varios apoyos para no partir la rama. Y voilá! A por el resto de las ramas.

La verdad es que para ser la primera vez, no se me dio mal salvo un par de ramas y un par de cables que se me cruzaron, pero como en todo, se aprende de los errores, y con la práctica saldrá todo mejor. Más adelante, cuando haya adquirido más destreza con el alambrado,  colgaré unas fotos que sirvan de guía paso a paso.

El proceso me llevó un buen rato, pero me supo a poco, así que rematé la faena defoliando, podando ligeramente, y volví a redecorar la base del bonsái, que con las piedras blancas que le puse el otro día no me quedó muy “natural”, por decirlo de alguna forma.

Escrito por shakkei en: El Bonsai, Mis Fotos | Etiquetas:, ,
Sep
17
2008
2

El Arte del Bonsái

Sigo investigando y aprendiendo sobre el cultivo y cuidados del bonsái, sobre todo a través de Internet (no hay que desdeñar la sabiduría popular, aunque sí contrastar), pero echaba de menos hojear alguna publicación con la que uno pueda sacar en claro algunas cosas.

Pues bien, el otro día me encontré por casualidad en una librería un ejemplar de “El Arte del Bonsái” (Susaeta Ediciones, 15€) que me llevé puesto para leérmelo de cabo a rabo y de un tirón, tan ávido estoy de absorber conocimientos sobre la materia. Una vez en casa, pues eso, un refresco, música tranquila y con la intención de no hacer nada más que dedicarme al libro.

Lo primero que te encuentras en este “atlas ilustrado” (sic) -aparte del índice- es una carta introductoria del mismísimo Felipe González, quien ya sabréis que es un gran aficionado a los bonsáis, y casi diría que a estas alturas es todo un erudito (salvo que sean otros quienes cuiden de su colección), aunque no revela ningún conocimiento en el libro.

Acto seguido, sendas cartas de José Luis Ramos Traver y de Xénio Baron, otros dos presidentes, pero esta vez de la Asociación Española de Bonsái y de la Federación Latinoamericana y Caribeña de Bonsái (FELAB) respectivamente. Después de todo esto, y tras el prólogo y el capítulo dedicado al origen y filosofía del bonsái, llegamos al meollo: la teoría, ejemplos prácticos, esquemas, ilustraciones y fotografías.

El primer capítulo corresponde a “bonsái para principiantes“, donde se desarman mitos y falsas creencias (p.e. los bonsáis son árboles a los que no se deja crecer) y se da algún consejo útil, para continuar con el proceso de creación de un bonsái (desde la semilla, un esqueje o la recogida de un ejemplar en el campo). También se hace un repaso a las herramientas de trabajo y sus complementos: macetas, alambres, regaderas especiales…

En sucesivos capítulos se trata sobre la ubicación (bonsáis de interior y de exterior), sobre el riego, el pinzado o poda, la fertilización y clases de sustratos. Según avanzamos en el libro (y en conceptos que deberíamos ir asimilando), llegamos a los trasplantes (consejos y paso a paso), las plagas y enfermedades, las técnicas especiales (modelado, poda de estructura, alambrado, injertos, estilos y presentaciones).
Además, se relata sobre los suisekis, el diseño de paisajes y bosques (en miniatura, claro), kusamonos (plantas y otros elementos que acompañan a la presentación de un bonsái, pero por separado) y fundamentos del jardín japonés que nos ayudarán a comprender aspectos útiles para la confección y adorno de un bonsái.

Por último, pero no por ello menos interesante, una guía de especies con sus características, una galería de ejemplares y un calendario de labores por especie tan útil como imprescindible.

Sin duda, un buen libro como punto de partida que permite cierta profundización en el arte del bonsái. No se ahonda demasiado en técnicas como el alambrado, pero para eso ya están las guías monográficas. Salvo por un par de fotos mejorables y otro par de ejemplares de poca importancia, este libro, como un todo-en-uno, es genial.

Escrito por shakkei en: El Bonsai, Publicaciones | Etiquetas:, ,
Ago
22
2008
0

Bonsaifarm.tv

Siguiendo el hilo del post anterior, y ya que estoy bastante emocionado (por no utilizar otra palabra) con los bonsais, he encontrado un excelente site de recursos y documentales en forma de vídeo, todos sobre el mundo del bonsai: Bonsaifarm.tv.

En esta web te podrás descargar los vídeos, divididos en secciones como las series de Lindsay Farr en las que se analiza el trabajo de maestros como Masahiko Kimura o Hiroshi Takeyama. La siguiente sección de vídeos que encontramos son para principiantes (como yo), segida de la sección de cuidados.

Por si alguno no quiere esperar a hacer la descarga, en youtube puedes encontrarlos. Como muestra, un botón:

YouTube Preview Image
Escrito por shakkei en: El Bonsai, Vídeos | Etiquetas:, ,
Ago
22
2008
3

Masahiko Kimura: bonsai con motosierra

Título sensacionalista este post, pero me ha hecho gracia ver este vídeo de una demostración del archiconocido maestro del bonsai Masahiko Kimura, en el que se puede ver cómo se poda (con motosierra) y moldea (con alambre) un bonsai:

YouTube Preview Image

La verdad es que este señor es un verdadero artista. A continuación, en el siguiente enlace podéis ver una galería de fotos de Masahiko Kimura.

Escrito por shakkei en: El Bonsai, Vídeos | Etiquetas:, ,
Ago
19
2008
4

Trasplantando el bonsai

Mi bonsai, mi querido conejillo de indias que sufre por mis escasos conocimientos sobre la materia aunque a veces se beneficie de mis aciertos, acaba de pasar por una operación crucial “a raíz viva”. Sí, le he sometido a un trasplante, ese que llevo tanto tiempo demorando y que tanto pánico me provocaba. Además, este trasplante me ha servido para retirar el musgo y la enredadera de la superficie del sustrato, ya que además de consumir nutrientes, precisan de una humedad constante, lo que provocó una proliferación de minúsculos bichitos y la aparición de algún que otro “champi”:

Champi

Antes que nada, he de decir que el paciente se encuentra estable dentro de la normalidad, pero ya se sabe  lo que pasa con las operaciones: uno entra en un quirófano para operarse de apendicitis y a los tres días se muere porque un despistado y/o un novato se dejó un utensilio dentro del paciente. Esperemos que esto no ocurra (ni a mi bonsai ni a nadie en ningún hospital), todo sea dicho.

Pero bueno, dejaré de divagar y explicaré los pasos que he dado para el trasplante:

  1. Lo primero de todo es sacar el bonsai de su maceta, cosa nada fácil si las raíces han crecido demasiado. Por ahí dicen que para facilitar esta operación y la del siguiente paso se debería dejar de regar durante algunos días, pero no he querido ser tan cruel con mi arbolito y me lo he tomado con mucha calma y paciencia para extraerlo de la maceta. Salta a la vista en la foto que no cabía ni una raíz más:
  2. raicescopmactadas

  3. Lo siguiente es desenredar las raíces y extraer la tierra sujeta por ellas. Para ello se utilizan unos palillos afilados parecidos a los que se usan para comer en un restaurante oriental, pero no tenía ninguno a mano, así que una vez más me armé de paciencia y poco a poco y con los deditos fui deshaciendo el embrollo. Eso sí, se me hizo de noche, pero es sorprendente la longitud de las raíces una vez desenredadas:

    raicessueltas

  4. En este paso entramos en el meollo del asunto: toca recortar las raíces. Es preciso retirar las dos terceras partes, y para ser sincero, esta era la parte que más me asustaba, pero así quedó:

    raicespodadas

  5. Ahora toca colocar en la nueva maceta (en este  caso una de mayor tamaño) la grava que servirá de drenaje (previamente lavada). Sólo falta colocar el bonsai en el lugar deseado (centrado o a un lado), rellenar con el sustrato (uno específico para bonsais, para qué complicarnos) y compactarlo uniformemente. Una vez listo, regar abundantemente.

    DSCF1142

  6. Y ya hemos llegado a la parte final, la parte más “artística”: decorar. En mi caso, al haber elegido la colocación hacia el lado derecho (en vez de centrado), tengo bastante espacio vacío a la izquierda del bonsai. La forma de rellenar los espacios visuales ha consistido en aplicar un poco los principios de asimetría e imparidad de la jardinería japonesa, disponiendo dos piedras de forma vertical (arropando el tronco del bonsai por la derecha) y una piedra de forma horizontal a la izquierda (tal vez más adelante la cubra de musgo). Por último y para rematar la faena, he colocado cantos rodados de color blanco que recogí en la playa para dar un poco de contraste entre tanto verde y marrón, y también para que no se formen surcos en el sustrato al regar. Y… voilá, este es el resultado:

DSCF1163

DSCF1161

Como último apunte, durante los próximos días vigila al paciente, riégalo un poco más de lo habitual y procura exponerlo menos al sol. En mi caso, el árbol de té o carmona debe estar siempre a la sombra, con luz indirecta, así que no problem.

Jun
27
2008
0

Así va mi Bonsai Carmona

Ya os conté hace algunos meses que me habían regalado mi primer bonsai, en concreto un Árbol de Té o Carmona (Ehretia buxifolia o microphilla). Pues así va:

Bonsai febrero-junio

Bueno, pues este arbolito que tanto cariño le estoy cogiendo (y tanto tiempo que le dedico) sigue siendo mi conejillo de indias, y gracias a él voy adentrándome poco a poco en el mundo de los bonsais. Como se puede ver en la foto (la de la izquierda corresponde a febrero, la otra es de junio) hay una cierta evolución.

Se puede apreciar a simple vista (aunque las fotos se hayan tomado en condiciones lumínicas diferentes) que las hojas tienen ahora un color más tierno, debido al defoliado sistemático al que someto a mi Carmona, además de la poda de algunas ramitas enmarañadas.

Hay varios motivos por los que hago el defoliado: primero para retirar las hojas más viejas y fomentar el crecimiento de otras nuevas; segundo, porque retirando algunas hojas clave consigo que la luz llegue a todas las hojitas. Y tercero, para eliminar cualquier enfermedad o infestación que pueda extenderse al resto de la planta, pues no soy muy dado a fumigar si no es estrictamente necesario.

También podréis observar que las ramas ya no están tan arqueadas hacia abajo, gracias a la técnica del alambrado, aunque lo he hecho de una forma sui generis: no tenía a mano alambre, así que utilicé unas bridas que tenía por casa y que me están dando muy buen resultado ya que cumplen su función a la perfección, además de que no dejan marca alguna en la corteza del tronco del bonsai. Otra ventaja que tienen las bridas es que conforme van pasando los días, se puede ir ejerciendo poco a poco más tensión sobre la rama a moldear, evitando así una posible rotura de la misma o el resquebrajado de la corteza. Por ahora funciona!

Y por último, salta a la vista que el musgo y la pequeña enredadera a la derecha de la maceta han ido progresando. Pese a que ambos vegetales restan nutrientes y humedad al bonsai, lo contrarresto añadiendo fertilizante líquido diluido en agua cada 10 días aproximadamente. En este caso compré un fertilizante específico de la marca Compo, una marca un tanto cara, pero te aseguras la calidad del producto.

Lo único que no me he atrevido a hacer hasta ahora es el trasplantado a otra maceta y el recorte de las raices, pero creo que ya no me puedo demorar mucho más. Ya os iré contando…

Escrito por shakkei en: El Bonsai | Etiquetas:, , ,
Mar
12
2008
4

Visita al Jardín Botánico

toma2Hace dos sábados estuve en el Real Jardín Botánico de Madrid con un amigo, en el que nunca había estado. Siento no haberos hablado antes de la visita, pero ya con sólo clasificar la cantidad de fotos que hice, he tenido entretenimiento para rato. Además, tampoco os voy a hablar de todo lo que vi porque este post sería interminable. Mejor aún, os invito a visitarlo: aun para los que no son muy aficionados, merece la pena.

Pues bien, ese sábado me monté en el coche y puse el CD de mi querido Miles, el Kind of Blue. Pese a que odio conducir, arranqué y me puse en marcha camino a Madrid, a casa de mi amigo, con quien había quedado para ir al Jardín Botánico. No me comí ningún atasco de camino -aunque había bastante gente en la carretera- pero al fin llegué a mi destino sin mayores contratiempos. Aparqué (mal, de ahí la posterior multa xo) y después de encontrarme con mi colega, nos fuimos a pie al Botánico. Hacía un día muy bueno, y después de pasar por delante del Museo del Prado, llegamos al fin a la taquilla del Botánico sobre las 12:30-13:00.

Allí nos encontramos a un yanki que cambiaba 20$ por 10€, y después de decirle con guasa “nobody wants your dollars” pagamos nuestras entradas al precio casi simbólico de 2€ por barba (estudiantes con carnet 1€, niños menores de 10 y jubilados gratis, grupos mayores de 10 personas previa cita a 0,50€ cada uno; profesores y alumnos de Enseñanza Obligatoria tampoco pagan).

toma jardín

Una vez dentro del recinto, empezamos a recorrer sin ninguna prisa las más de 8 hectáreas de jardines, con una colección de “unas cinco mil especies diferentes de plantas vivas, exhibidas con criterios científicos y estéticos”. Pese a que hace falta al menos un mes más para que el Jardín Botánico esté en todo su esplendor, muchas plantas estaban en flor, lo que aproveché para hacer unos “macros”:

narcissus dutch master-amaryllidaceaecamellia japonica duchese de bery-theaceaemacro+abejorrorhododendron

La pena es que los Árboles Singulares de hoja caduca como el olmo del cáucaso (Zelkova carpinifolia) o el arce japonés (Acer palmatum) estaban todavía peladitos. Pero había muchas otras cosas que ver, como la huerta: me sorprendió esta zona, sobre todo las coles ornamentales (Brassica oleracea) de hoja rizada o lisa. El color tan llamativo que tienen se debe a las bajas temperaturas existentes durante su floración. Y sí, se pueden comer, pero mejor que no, dicen que son muy bastas.

col ornamental

Había también un pequeño hábitat húmedo sustentado por riego a microaspersión, con un pequeño riachuelo y diferentes especies de helechos. Tal vez yo hubiera dado más espacio a esta zona, pequeña para mi gusto.

jardín húmedo

Genial el invernadero, dividido en tres secciones donde emulan los climas desértico, templado y tropical. Totalmente automatizado, con persianas eléctricas para proteger de un sol excesivo, micropulverización de agua… Había una gran cantidad de plantas exóticas como el cuerno de alce, plantas acuáticas, plantas carnívoras, cactus de todo tipo…
Después me enteré que en la zona desértica pasé por alto unos cactus-piedra, tan bien mimetizados debían estar. Tampoco llegué a ver una planta digitosensible que por lo visto hay por el Jardín Botánico, pero pienso volver en poco tiempo y grabar algún vídeo que colgaré aquí.

eléborohawortiainvernadero2echeveria SP - crassulaceae

Pensando que ya nos quedaba poco por ver, nos encontramos con la sorpresa de la exposición de bonsais de exterior y de interior. La verdad es que ni habíamos mirado el mapa del Botánico, hicimos una visita bastante improvisada. Saqué una foto a casi todos los bonsais (había unos cuantos), aunque una vez más, la pena fue que muchos estaban brotando todavía, como este Acer palmatum:

acer palmatum kashima - aceraceae

No vendría mal que pusieran algún fondo para los bonsais de exterior para que diera más contraste y definición a las hojas a la hora de fotografiarlos. Al tener un fondo vegetal, las fotos de frente no quedan tan espectaculares. Algunas fotos más:

bosquedetalle troncobonsai interiorestilo cascada

Cuando habíamos recorrido ya todo el Jardín Botánico, nos dimos cuenta de que eran las cinco de la tarde y aún no habíamos comido. También caímos en la cuenta que las piernas las teníamos cansadas después de la caminata por dentro del Jardín Botánico, así que decidimos irnos a casa. Eso sí, antes de salir, compré unos bulbos de iris, otros de nardo y unas semillas de col ornamental que plantaré en abril-mayo.

Me ha gustado mucho la visita al jardín botánico, desde luego te da la sensación de que has sacado provecho a un buen día, pero como siempre, tengo que poner algunas “pegas”. Ahí van: al igual que en Faunia, me resisto a conjugar la naturaleza con el ruido y los humos de los coches. También estaba en obras el Pabellón Villanueva, del que no tengo ni idea del uso que se dará. Un par de los arriates más escondidos y menos importantes tenían alguna mala hierba y la tierra sin tratar. Y por último, no había pilas para la cámara en la tienda de la entrada, así que llévate pilas de recambio, porque sacarás un montón de fotos. Por lo demás, genial. Hasta las botellas de agua de la máquina expendedora estaban baratas, y eso en los días que corren es mucho.

Otros datos de interés:

Real Jardín Botánico (CSIC) – Pza. de Murillo, 2 28014 Madrid
Tel.: 91 420 30 17
Email: inforjb@ma-rjb.csic.es

Autobuses: líneas 10, 14, 19, 24, 26, 27, 32, 34, 45, 57, 140 y Circular.
Metro: Atocha, Atocha – Renfe.
Cercanías: Atocha.

Horarios: abierto todo el año excepto Navidad y Año Nuevo desde las 10 hasta la puesta del sol (invierno 18h; verano 21h).

Powered by WordPress. Theme: TheBuckmaker. mplx, Meerschweinchenkaefig