Como cada 22 de abril desde 1970, se celebra el Earth Day, o el “Día de la Tierra”. Curiosamente se lo he oído nombrar a pocas personas, pese a que se celebra desde hace treinta y nueve años.
Tenemos el día del niño, el día de la mujer trabajadora, el día del padre y de la madre, el día contra el cáncer… Todas iniciativas entrañables y loables, que persiguen un reconocimiento para nuestros seres queridos, o simplemente recordarnos que existen males en este mundo que debemos atajar entre todos.
Pero considero que el Earth Day es igual o más importante que cualquier otra celebración/ reivindicación, pues simplemente sin nuestro planeta, no existe nada más, bueno o malo. Y este día se trata de esto: de advertir de que sin la Madre Tierra no vamos a ningún lado, además de promover diferentes ideas e iniciativas para lograr un mundo mejor y sostenible.
Entre todos podemos aportar nuestro granito de arena. No me refiero a convertirnos de repente en una sociedad utópica que se alimenta de “amor y buenas intenciones”, sino de cambiar aunque sólo sea una cosa de cualquier hábito destructivo que tengamos para con nuestro planeta.
No voy a lanzar un largo sermón ni sobar temas manidos, pero adoptar un plano más realista con respecto a la no contaminación y ahorro de agua, conservación y propagación de la masa forestal, utilización de energías limpias… todo esto es genial para nuestro planeta. En cambio, coger el coche para ir a la vuelta de la esquina, tener las luces de toda la casa encendidas, o incluso enviar spam (sí, sí, el spam contamina lo mismo que 3 millones de coches) son cosas que deberíamos desterrar para siempre de nuestras vidas.
Ahora es el momento de dar paso a nuevas ideas y derrumbar muros que evitan la eco-sustentabilidad. Súmate al espíritu del Earth Day y demuéstralo, el planeta también es tuyo, y será lo que tus hijos hereden.
