Por norma general, la poda de los árboles frutales de hueso como los melocotoneros o almendros (en el hemisferio norte) se suele hacer al final del invierno, en febrero, sobre todo en zonas que puedan sufrir fuertes heladas. Esta poda se podría adelantar a diciembre en regiones más cálidas, como por ejemplo en el Levante.
Actualmente vivo en Guadalajara, una zona tradicionalmente de fríos inviernos y fuertes heladas, pero desde hace un par de años estoy notando unos cambios que no favorecen para nada a mis pobres frutales: los inviernos están siendo mucho más cálidos de lo que deberían. Lo normal en esta época y zona serían temperaturas diurnas que difícilmente superan los 6ºC, junto con temperaturas bajo cero por la noche y de madrugada (en ocasiones MUY por debajo de 0ºC).
En esta primera semana de 2008, la temperatura mínima fue de poco menos de -1ºC (suficiente para escarchar los cristales de un coche, pero sin provocar grandes daños a la flora) y la máxima, de 13ºC (suficiente como para reactivar el ciclo vital de los frutales). Otro síntoma de que algo va mal con el clima es el estado actual de mis azucenas: este lilium conserva sus hojas, cuando lo normal sería que sólo quedase el bulbo bajo tierra.
Hacer la poda en enero tampoco debería ser tomado como algo negativo, pues como he dicho, en zonas más cálidas se puede adelantar, pero hay gato encerrado, como pude comprobar el invierno pasado. Al igual que este año, me encontré con mis frutales brotando, y el almendro floreciendo (???!!!), así que adelanté la poda para que las ramitas finas no restasen vigor al crecimiento del resto del árbol, lo que generalmente se traduce con una buena floración, y como consecuencia, abundancia de buenos frutos. Craso error. Esa noche heló muy fuerte y las yemas de los frutales se deshacían como ceniza. Por si esto fuera poco, las heridas que quedan después de la poda en los árboles tardaron más de lo habitual en cerrarse.
Afortunadamente son árboles ya adultos y se recuperaron con gran facilidad, salvo el almendro que, tal vez porque sea más sensible a las heladas, porque había florecido o porque está menos protegido que los demás árboles, apenas me dio tres miserables almendras.
Este año no voy a tropezar dos veces con la misma piedra, así que esperaré a febrero para podar, aunque esto suponga una pérdida de vigor para el árbol. Como observaréis en la siguiente foto (tomada hoy mismo), de izquierda a derecha, están las ramas de almendro, peral, melocotonero, ciruelo y manzano, todas con sus yemitas:
Se puede observar que el almendro y su hermano el melocotonero tienen los bordes rojizos, síntoma de que todavía sigue helando. Como conclusión, con casi la total seguridad, esta situación está provocada por el calentamiento global, y aunque este invierno nos alegremos por tener un gasto energético menor, desde luego que esta es una situación alarmante.

