Más o menos, es así. El CSIC ha desarrollado en el Parque de Doñana la Instalación Científica y Tecnológica Singular de Doñana (ICTS), un sistema que se compone de centenares de sensores repartidos a lo largo y ancho del parque y que permite registrar cualquier suceso medioambiental y biológico que suceda.
Todos estos datos son recopilados y enviados mediante una red de wi-fi hasta un potente servidor y almacenado en una base de datos para que los científicos puedan consultarlos, ya sea desde su casa o desde su oficina, que suele ser precisamente en la marisma. Por supuesto, los científicos también pueden enviar al servidor los datos que hayan recogido en el campo.
Pero no sólo los científicos tienen acceso a estos dastos : cualquiera puede curiosear en la web del ICTS, descubriendo la flora y fauna de Doñana y el estado de la reserva. Datos como la gestión hídrica, climatología, pluviometría, geomorfología, contaminación y el censo y la geolocalización de las especies están disponibles. Y para los más cotillas, hay un servicio de webcams (aún en pruebas) que cualquiera puede consultar.
Bueno, a veces los organismos nacionales se gastan la pasta en cosas útiles e interesantes.
