Jul
14
2008
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Me fui. Ahora voy

Se podría decir que sigo de vacaciones, pero hasta ahora he estado de mudanza. Sí, mudanza.

He abandonado mi lugar de residencia de los últimos cinco años y medio en El Casar (Guadalajara), un pueblo pegado al norte-noreste de Madrid que se está convirtiendo en una ciudad dormitorio de la Capital. Me ha gustado vivir en esta zona que podríamos asociar al campo y al aire libre, aunque por otro lado me provocó un enclaustramiento y me convertí en todo un ermitaño.

Espero que la Junta de Gobierno actual (me da la impresión de que alguno de sus componentes son un poco choricetes y especuladores) cuiden la zona protegida de aves y conserven los diferentes encinares, especialmente el que hay entre las urbanizaciones Las Colinas y El Coto. Digo esto porque sé de buena tinta que este espacio natural está bastante codiciado por ciertas constructoras y sus amigotes. Además, me gustaría que lo restaurasen un poco ya que más de un capullo ha vertido escombros y basura.

También me gustaría que no volviesen a cambiar los requisitos de parcela mínima con respecto a la edificación, pues si no me equivoco, en la zona nueva de Los Arenales permiten construir chalets sobre 500m2 de terreno, lo que da lugar a más ladrillo y hormigón y menos verde. Quiero recordar a los propietarios que los árboles preexistentes en una parcela NO SE PUEDEN TOCAR, e insistir en utilizar plantas autóctonas para jardines y zonas comunes.

Pero bueno, además de alguna que otra pifia del Ayuntamiento como la remodelación de la plaza del pueblo (cambiaron árboles bien adultos que daban buena sombra por una menor cantidad de ellos y más jóvenes), no todo ha sido malo. El progreso ha llegado a la localidad (aunque haya menos agua para todos y varias familias continúen sin teléfono ni ADSL) y las nuevas construcciones de la zona como los colegios vayan acompañados de zonas verdes y algún que otro ejercicio paisajístico.

También quería agradecer a Rosa Cebrián de Servicios y Urbanizaciones del Ayuntamiento sus esfuerzos por solucionar los problemas de los vecinos (como la limpieza de las calles), pues su predecesor se lució en el cargo.

En fin, ya que he “rajado” un poco, alguno se preguntará: “¿y ahorá qué?” o un “¿a dónde irás?”. Pues no me he vuelto loco ni me voy a instalar en una cueva de alguna montaña. Me he trasladado a la Costa del Sol, concretamente a Marbella (por favor, abstenerse de atacar a esta gran ciudad, y menos aún sin conocerla), un lugar en el que tengo casi todo lo que puedo desear: playa, montaña, campo, excelente clima y la mia mamma. Y verde, mucho verde. Eso sí, atrás dejo un puñado de buenos amigos, aunque del que más me duele separarme es de uno en especial (tú sabes quién eres, tú que has estado siempre en los buenos momentos, y sobre todo en los malos).

Pero la vida sigue y yo aún tengo muchas cosas que arreglar. Y para los lectores de Shakkei, paciencia porque sigo bastante atareado, pero volveré a escribir con cierta regularidad lo antes posible. Hasta pronto y tirad de RSS.

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