Los que seguís este blog desde hace tiempo, probablemente sabréis que desde hace un par de meses me mudé de Guadalajara a la Costa del Sol. Pero no me fui sin traerme algunas joyas del jardín.
Todavía me falta traerme azucenas y los iris, pero ya se vinieron conmigo algunos laureles para casa y para algunos amigos, además de los nardos y piñones. Además, hace un par de días me enviaron fruta, que este año, con la mudanza, no me ha tocado recogerla.
En la foto se puede apreciar dos peras de agua, una manzana, un melocotón y un membrillo (que está un poco verde todavía). No es que me los hayan enviado para comérmelos, sino para plantarlos aquí, porque estos frutos vienen de buenos árboles, y mis favoritos son el membrillo y el melocotonero. Tardarán mucho en crecer, pero después de todo, la jardinería tiene un componente necesario de paciencia, y el fruto de tu trabajo se parece al amor que unos padres tienen por su hijo que va creciendo, desde los pañales hasta que abandonan el nido.
Veremos qué tal se desenvuelven aquí…

